TEMPORADA DE HURACANES 2026 EN MÉXICO: PRONÓSTICO, RIESGOS Y CÓMO PREPARARSE DESDE HOY

La temporada de huracanes 2026 en México se perfila como una de las más activas en los últimos años y, con hasta 36 sistemas previstos, el Pacífico será el principal foco de riesgo. El regreso de “El Niño” añade incertidumbre a un escenario ya complejo, por lo que prepararse es la mejor decisión estratégica para mitigar impactos y posibles siniestros. 

En el Pacífico mexicano, la temporada de huracanes comienza con un nombre: Amanda. Como cada año, el primer sistema marca algo más que el inicio del calendario meteorológico; arranca meses de vigilancia constante, decisiones estratégicas y, en muchos casos, pérdidas evitables.

De acuerdo al  Servicio Meteorológico Nacional (SMN) de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), el pasado 15 de mayo inició oficialmente la temporada de Ciclones Tropicales 2026 en el Océano Pacífico, mientras que el 1 de junio lo hará en el Atlántico, extendiéndose en ambos océanos hasta el 30 de noviembre

Sin embargo, lo que distingue a este ciclo es su intensidad prevista, porque según las entidades gubernamentales se espera la formación de entre 29 y 36 ciclones tropicales en total. Y el Pacífico concentrará la mayor actividad, con entre 18 y 21 sistemas, superando el promedio histórico de 15 ciclones registrados entre 1991 y 2020.

En términos de intensidad, el pronóstico anticipa de 8 a 11 huracanes categoría 1 o 2, y de 5 a 7 huracanes mayores, con categorías 3, 4 o 5. Es decir, no solo habrá más sistemas, sino una proporción relevante de eventos potencialmente destructivos.

Amanda será seguida por Boris, Cristina, Douglas, Elida y una lista que, como cada año, avanza alfabéticamente hasta Zeke en el Pacífico. En el Atlántico, nombres como Arthur, Bertha o Cristobal completan el catálogo de fenómenos que podrían convertirse en titulares de noticias y hasta en siniestros catastróficos.  

Pero detrás de esta secuencia de nombres, hay una realidad que puede traducirse en impactos diferenciados, dependiendo de su trayectoria, velocidad de intensificación y punto de entrada a tierra. En este contexto, el reto no es solo meteorológico, sino operativo, tanto para aseguradoras, gobiernos, empresas e individuos. Y es aquí donde la temporada no se mide únicamente en tormentas, sino en la capacidad de respuesta frente a ellas.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional (SMN)

2026 VS 2025: MÁS SISTEMAS, MAYOR INTENSIDAD Y UN FACTOR CLIMÁTICO DETERMINANTE

Comparar la temporada de huracanes 2026 con la de 2025 permite entender por qué este año genera mayor preocupación en los análisis técnicos.

La temporada 2025 fue activa en términos de formación, con 31 ciclones registrados. Empero,  tuvo un comportamiento atípico, porque solo dos sistemas impactaron directamente territorio mexicano. Esto generó una percepción engañosa de menor riesgo, a pesar de que varios fenómenos alcanzaron intensidades extremas, incluyendo huracanes categoría 5 como Melissa. Además, los efectos indirectos (lluvias torrenciales, inundaciones y deslizamientos) provocaron daños significativos en zonas del centro y este del país. 

En contraste, la temporada 2026 combina tres variables críticas:

  • Un aumento en el número total de sistemas, particularmente en el Pacífico.
  • Una probabilidad relevante de huracanes mayores, lo que incrementa el potencial de pérdidas severas.
  • El factor climático dominante con el regreso del fenómeno de “El Niño”.

Como señala un boletín de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), “La Niña” se ha desvanecido, dejando la puerta abierta para el retorno de “El Niño” en el verano de 2026. Este cambio en la dinámica oceánica-atmosférica tiende a favorecer una mayor actividad ciclónica en el Pacífico, alterando patrones de lluvia, intensificación y trayectoria. El resultado es un escenario menos predecible y potencialmente más dañino.

A diferencia de 2025, donde la mayoría de los sistemas no tocaron tierra, en 2026 se estima que al menos cinco ciclones podrían impactar directamente México. Este dato es particularmente relevante para la industria aseguradora, porque una mayor frecuencia de impactos directos, podría implicar mayor volumen de siniestros, mayor presión en tiempos de respuesta y mayor riesgo de saturación operativa.

En términos estratégicos, la diferencia clave entre esta temporada de huracanes y la pasada es: 2025 fue un año de alta actividad, pero baja materialización en territorio; 2026 podría ser el año en que esa actividad se traduzca en impactos concretos.

Fuente: Servicio Meteorológico Nacional (SMN) 

ZONAS DE RIESGO Y PÓLIZA: LO QUE DEBE REVISARSE ANTES DE QUE LLEGUE EL PRIMER IMPACTO

El mapa de riesgo para la temporada de huracanes 2026 no es uniforme, puesto que existen regiones donde la probabilidad de impacto directo es significativamente mayor. Por el lado del Pacífico, destacan Baja California Sur (la entidad históricamente con más impacto, Sinaloa (con alto riesgo en el noroeste del país), así como un corredor que incluye los estados de Nayarit, Jalisco, Colima, Michoacán, Guerrero y Oaxaca. Por el lado del Atlántico está Quintana Roo como punto crítico en la Península de Yucatán, al igual que los estados de Veracruz y Tamaulipas, especialmente entre agosto y octubre. 

Al trasladar este pronóstico meteorológico al tema concreto de la preparación ante posibles impactos y desastres, la Asociación Mexicana de Instituciones de Seguros (AMIS) recomienda cinco puntos clave que deben revisarse antes de la temporada:

1) Cobertura de fenómenos hidrometeorológicos. No basta con asumir que una póliza cubre daños por agua; debe especificar riesgos hidrometeorológicos, incluyendo inundaciones o impactos por oleaje. 

2) Suma asegurada actualizada. Debe reflejar costos actuales de reconstrucción, no valores desactualizados que generen insuficiencia financiera. 

3) Deducible y coaseguro. Debe revisarse las cantidades a pagar en un siniestro y el resto que cubrirá el seguro. 

4) Coberturas adicionales. Hay que tomar en cuenta las protecciones adicionales que ayudan a proteger otros imprevistos por el daño causado a los bienes de tu hogar o negocio.

5) Mantenimiento preventivo. Debe mantenerse la propiedad en buen estado y reportar desperfectos antes de contratar la cobertura.

En paralelo, la recomendación operativa es seguir fuentes oficiales: el SMN ofrece seguimiento en tiempo real y pronósticos actualizados, y  la Coordinación Nacional de Protección Civil (CNCP) complementa con el Sistema de Alerta Temprana para Ciclones Tropicales (SIAT-CT), clave para decisiones preventivas.

En suma, la diferencia entre anticiparse o reaccionar tarde ante la presencia de este tipo de eventos no es menor: puede traducirse en millones de pesos en pérdidas o en resiliencia operativa. Todo depende de cómo se actúe.

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