INFORME DE RIESGOS GLOBALES 2026: DE CRISIS FRAGMENTADA A RIESGOS INTERCONECTADOS

La confrontación geoeconómica, la desinformación social y la polarización social son los tres principales riesgos que el mundo enfrenta en el corto plazo, mientras que los riesgos ambientales predominan a largo plazo, revela el Informe de Riesgos Globales 2026, del Foro Económico Mundial. Es una dinámica que vale la pena entender con miras a la prevención y la gestión de riesgos.

Tras un año de turbulencias geopolíticas, transformación tecnológica y desafíos para el multilateralismo y sus instituciones, ¿qué pueden esperar los líderes y expertos en riesgos para 2026 y los próximos años?

La respuesta la tiene el Informe de Riesgos Globales 2026, del Foro Económico Mundial (FEM), que basado en una encuesta anual a más de 1,300 líderes mundiales y consultas con expertos en riesgos llega a una conclusión contundente: el mundo  ha entrado a una fase que denomina como una “era de competencia”.

Esta afirmación responde a un cambio estructural en la naturaleza de los riesgos globales, caracterizado por una aceleración simultánea en su escala, interconexión y velocidad. En este contexto, el concepto de “incertidumbre” ya no es un elemento coyuntural y se convierte en el eje definitorio del sistema global.

LOS PRINCIPALES RIESGOS EN ESTE 2026

Los principales hallazgos que revela este informe anual, en su 21 edición, son los siguientes:

La confrontación geoeconómica amenaza el multilateralismo

Por la presión que sufre el consolidado sistema multilateral global, la confrontación geoeconómica es el principal riesgo en 2026. Esto implica retos para el comercio, la inversión, las cadenas de suministro y el acceso a los recursos naturales. Además, relega al segundo lugar el “conflicto armado entre estados”, que en el informe de 2025 ocupaba el primer puesto en la clasificación de riesgos.

Intensificación de los riesgos económicos

El informe identifica un repunte significativo en los riesgos económicos, particularmente en tres dimensiones: recesión económica, inflación persistente, y estallido de burbujas de activos. Estos riesgos registran los mayores incrementos en percepción de gravedad.

Riesgos tecnológicos sin control

El desarrollo tecnológico, particularmente en inteligencia artificial (IA) y ciberseguridad, surge como un herramienta que, a la vez que genera oportunidades, introduce vulnerabilidades críticas. Dos riesgos tecnológicos destacan: la desinformación, considerada uno de los principales riesgos a corto plazo, y la inseguridad cibernética, que afecta infraestructuras críticas. 

La polarización social sigue siendo un factor de alto riesgo

La polarización social ha sido una constante en el panorama de riesgos de los últimos cinco años, manteniéndose entre los diez primeros en la lista de riesgos tanto a corto como a largo plazo. Además, la desigualdad, el deterioro de la salud y el bienestar, y la recesión económica están estrechamente interconectados con la polarización social.

Los riesgos ambientales disminuyen, pero siguen siendo elevados a largo plazo

Aunque los fenómenos meteorológicos extremos y la contaminación aún se encuentran entre los diez primeros riesgos, los cambios críticos en los sistemas terrestres y la pérdida de biodiversidad descienden posiciones en comparación con el reporte de 2025. Pero, en la proyección a 10 años se mantienen en los primeros puestos.

¿CÓMO HAN CAMBIADO LOS RIESGOS GLOBALES EN LOS ÚLTIMOS 5 AÑOS?

Al repasar los informes de riesgos globales del FEM de los últimos cinco años, el periodo 2021-2026 se ve  como una transición de crisis aisladas hacia una dinámica de “policrisis”, donde múltiples riesgos conviven simultáneamente y se retroalimentan

A inicios de la década, los riesgos estaban dominados por crisis sanitarias y económicas derivadas de la pandemia de COVID-19. Sin embargo, para 2026, el foco se ha desplazado hacia la confrontación geoeconómica y los conflictos entre países. Este cambio refleja una reconfiguración del poder global, donde las tensiones entre potencias han sustituido a las crisis sanitarias como principal fuente de incertidumbre.

Por otro lado, en los últimos cinco años, la tecnología ha pasado de ser un facilitador a convertirse en un generador de riesgo. La desinformación ha escalado hasta convertirse en uno de los principales riesgos globales y, simultáneamente, la IA ha emergido como un factor de riesgo estructural a largo plazo.

Uno de los cambios más significativos en el último lustro es la creciente interdependencia entre riesgos. Por ejemplo, eventos climáticos pueden desencadenar crisis alimentarias que, a su vez, generan inestabilidad política.

Finalmente, el mundo ha transitado de un sistema relativamente cooperativo hacia uno competitivo y fragmentado. El multilateralismo ha perdido peso, mientras que las alianzas regionales y los intereses nacionales dominan la agenda. 

Fuente: Foro Económico Mundial 

EL CAMINO HACIA 2028: RIESGOS ACUMULATIVOS

El Informe de Riesgos Globales proyecta un escenario a corto plazo (2026-2028) definido por la acumulación de riesgos más que por la aparición de nuevos. Esto implica que múltiples amenazas coexistirán y se amplificarán mutuamente. 

Al desmenuzar el reporte, se observa que la confrontación geoeconómica se mantiene como el principal riesgo, lo que indica que las tensiones actuales no solo persistirán, sino que se amplificarán mutuamente. Al mismo tiempo, la desinformación, la polarización social y la desigualdad continúan siendo factores clave, reforzando la inestabilidad.

Entretanto, el aumento de ciberataques y la vulnerabilidad de infraestructuras críticas emergen como preocupaciones estratégicas. Mientras que la recesión, la inflación y la volatilidad financiera siguen escalando, sugiriendo un entorno económico incierto y propenso a crisis recurrentesS.

EL CAMINO HACIA 2036: MÁS ALLÁ DE LA INCERTIDUMBRE

Hacia 2036, el informe del FEM plantea un escenario aún más complejo, donde los riesgos se vuelven estructurales y profundamente interconectados

Los eventos climáticos extremos, la pérdida de biodiversidad y el colapso de ecosistemas ocupan los primeros lugares en la clasificación. Esto confirma que el cambio climático es el principal riesgo sistémico a largo plazo.

A su vez, la IA y las tecnologías emergentes incrementan su impacto, tanto en términos económicos como sociales, instalándose como un riesgo estructural. Por su parte, la desigualdad y la polarización continúan siendo factores relevantes, lo que indica que los problemas sociales no se resolverán en el corto plazo.

GESTIONAR LA INCERTIDUMBRE EN UN MUNDO INTERCONECTADO

Al cumplirse 21 años del Informe de Riesgos Globales, una lección perdura: la cooperación es indispensable para la gestión global de riesgos. Empero, Saadia Zahidi, Directora General del FEM, admite que, en un mundo más competido, esto puede ser más difícil, y que solo reconstruyendo la confianza y creando nuevos mecanismos de colaboración “podrán los líderes guiarnos hacia una mayor resiliencia y contribuir a forjar un futuro más estable”.

Desde su perspectiva, “el futuro no es un camino único e inmutable, sino un abanico de posibles trayectorias, cada una dependiente de las decisiones que tomemos hoy como comunidad global”. Y remata: “los desafíos subrayan tanto la magnitud de los peligros potenciales que enfrentamos como nuestra responsabilidad compartida para definir el futuro”.

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