EL DESHIELO DE LOS GLACIARES: UNA AMENAZA SILENCIOSA QUE PUEDE CAMBIAR LA ECONOMÍA DEL MUNDO

El acelerado deshielo de los glaciares está provocando una serie de efectos en cadena que transforman ecosistemas, economías y comunidades en todo el planeta. Y es que, desde 1975, el planeta ha perdido 9 billones de toneladas de hielo, una merma preocupante que hace reflexionar que cuidar el hielo es cuidar el futuro.

El 6 de octubre de 2020, un equipo de glaciólogos del Servicio Geológico de Estados Unidos fotografió el glaciar South Cascade, en el estado de Washington. El pico Sentinel brillaba al atardecer, pero la vista no era la misma de hace décadas, porque el hielo, que alguna vez cubrió el valle, se había reducido a la mitad.

Monitoreado desde 1952, este glaciar fue nombrado en 2025 como el “Glaciar del Año” por la Organización Meteorológica Mundial (OMM). Y no fue por su esplendor, sino como símbolo de un planeta que se derrite.

Es una imagen que refleja una verdad incómoda, porque los glaciares (que alimentan ríos, sostienen ecosistemas y abastecen a millones de personas) están desapareciendo a un ritmo histórico. Hay que decir que, entre 2022 y 2024, el mundo perdió más hielo que en otro trienio registrado. Y las consecuencias son más que ambientales: afectan la seguridad hídrica, alimentaria y económica del mundo, impactando la siniestralidad, la infraestructura y la estabilidad de países enteros. 

LOS GLACIARES: LAS TORRES DE AGUA DEL PLANETA QUE SOSTIENEN ECONOMÍAS

Aunque parecen inmensas masas de hielo que cubren los fríos confines del planeta, los glaciares son más que eso. En realidad, son las “torres de agua del mundo”, reservorios naturales que sostienen la vida de millones de personas y que cumplen un papel estratégico en la economía, la seguridad hídrica y el equilibrio climático global.

La OMM hace ver que más de 275,000 glaciares cubren alrededor de 700,000 kilómetros cuadrados de la superficie terrestre y que, junto con los mantos de hielo de Groenlandia y la Antártida, almacenan cerca del 70% del agua dulce del planeta. Por tanto, tienen una doble función: sostener el ciclo hidrológico y estabilizar el clima global al reflejar parte de la radiación solar y regular las temperaturas continentales. 

La importancia económica de los glaciares se manifiesta al ser la base de suministro de agua para varias regiones, y su deshielo estacional alimenta ríos y acuíferos que abastecen ciudades, industrias y campos agrícolas, especialmente en regiones de alta montaña y zonas áridas. Según la OMM, el agotamiento progresivo de estos reservorios amenaza el suministro de agua potable y la producción de energía hidroeléctrica de cientos de millones de personas que viven agua abajo.

Otro valor económico de los glaciares se extiende a la gestión de riesgos naturales y la estabilidad de los mercados, al regular las crecidas fluviales y mitigar fenómenos extremos, amortiguando inundaciones y sequías. Su pérdida genera vulnerabilidad física y financiera, al producir mayor exposición a desastres, pérdidas en infraestructura, daños en ecosistemas agrícolas y aumento de reclamaciones en el sector asegurador.

Pese a su enorme valor, la ciencia ha encendido las alarmas en las primeras décadas de este siglo: el acelerado deshielo de los glaciares está configurando una de las mayores amenazas en cadena para los ecosistemas, las comunidades y las economías del planeta.

Fuente: Servicio Mundial de Vigilancia de los Glaciares (WGMS)

RETROCESO SIN PRECEDENTES: EL PLANETA PIERDE SU ESCUDO DE HIELO

Datos científicos confirman lo observado a simple vista. En los últimos 50 años, los glaciares han entrado a una fase de pérdida acelerada sin precedentes. Según el Servicio Mundial de Vigilancia de los Glaciares (WGMS), entre 1975 y 2024, el planeta perdió 9,000 gigatoneladas de masa glaciar, equivalente a un bloque de hielo del tamaño de Alemania con un grosor de 25 metros. Esa pérdida se traduce en un aumento de 25 milímetros del nivel del mar global, con consecuencias devastadoras para las zonas costeras bajas.

La merma del hielo no es uniforme. El proyecto Glacier Mass Balance Intercomparison Exercise (GlaMBIE), coordinado por la Universidad de Zúrich, indica que los glaciares del mundo perdieron 6.5 billones entre 2000 y 2023. A escala regional, las mermas van del 2% en las islas subantárticas al 39% en Europa Central, mientras que los Andes del Sur, Alaska y el Ártico canadiense concentran más del 50% de la pérdida global.

La contribución del deshielo de los glaciares al aumento del nivel del mar es hoy el segundo factor más importante después del calentamiento de los océanos. Entre 2000 y 2023, esta contribución sumó 18 milímetros al nivel del mar y, cada milímetro, dicen los especialistas, expone entre 200,000 y 300,000 personas adicionales a inundaciones anuales. 

El efecto del deshielo glaciar es variado. En regiones de alta montaña incrementa el riesgo de inundaciones repentinas al colapsar lagos glaciares, como el Himalaya, los Andes o los Alpes. En zonas áridas, implica sequías más prolongadas y estrés hídrico. En el Ártico, altera las corrientes oceánicas y los patrones de viento, afectando las estaciones lluviosas en latitudes tropicales.

La merma glaciar también afecta la seguridad alimentaria. Los ríos alimentados por glaciares (como el Indo, el Mekong, el Amazonas o el Yangtsé) sostienen cultivos, y su alteración provoca ciclos hídricos impredecibles que amenazan la productividad agrícola y la estabilidad de los mercados alimentarios.

Económicamente, este fenómeno redefine los parámetros de riesgo sistémico, porque al aumentar la frecuencia y severidad de los siniestros naturales se multiplica su costo financiero. Al respecto, el Swiss Re Institute estima que las pérdidas globales por eventos climáticos extremos superaron los 300,000 millones de dólares anuales en la década de 2020, tendencia vinculada indirectamente con el deshielo, que altera la hidrología, intensifica precipitaciones y desestabiliza ecosistemas.

Fuente: Glacier Mass Balance Intercomparison Exercise (GlaMBIE)

LA CUENTA REGRESIVA DEL HIELO: ¿CUÁNDO DESAPARECERÁN LOS GLACIARES?

Si la tendencia actual continúa, muchos glaciares desaparecerán antes de que termine el siglo XXI. Los del oeste de Canadá, Escandinavia, Europa Central, Nueva Zelanda, el Cáucaso y los Andes tropicales están en riesgo crítico, aseveran desde la OMM y el WGMS. 

Ante un panorama tan complejo, las Naciones Unidas declararon a 2025 como el Año Internacional de la Conservación de los Glaciares, con el fin de sensibilizar, coordinar y financiar acciones globales orientadas a su preservación. Algunas medidas prioritarias son:

  • Fortalecer los sistemas de observación y monitoreo con satélites, sensores y estudios de campo.
  • Reducir las emisiones globales para frenar el calentamiento que impulsa el deshielo.
  • Promover la gestión sostenible del agua, adaptando infraestructuras y políticas agrícolas.
  • Desarrollar mecanismos financieros y aseguradores que integren el riesgo climático y apoyen la resiliencia local.

Pero las acciones deben ir más allá de la mitigación. Se requiere un enfoque sistémico que reconozca el valor del hielo como patrimonio común de la humanidad. Como bien señala Celeste Saulo, Secretaria General de la OMM, “la conservación de los glaciares no es solo una necesidad medioambiental, económica y social; es una cuestión de supervivencia”.

La gestión del riesgo climático comienza con la anticipación y la acción coordinada. Conoce cómo SINESTRY puede ayudarte a fortalecer tu capacidad de respuesta frente a los nuevos escenarios de siniestralidad.